Y seguimos con los premios literarios y la polémica que están creando últimamente.
Recientemente se ha otorgado el Premio Nadal a David Uclés, un escritor que está en el candelero por las grandes ventas obtenidas con su novela "La península de las casas vacías". Esta novela, controvertida, muy mala para alguno y una obra maestra para otros, ha vendido 300.000 ejemplares nada menos. Este autor, que fue rechazado por la editoriales hace unos años, se ha puesto en el punto de mira al lograr lo que pocos han logrado. Que casualidad que ahora, tras su éxito de ventas, una novela suya gane el Nadal, cuando dice llevar diez años tras este galardón. Es como si solo se pudiera conceder un premio de esta prestancia a los autores que ya están consagrados o que son mediáticos.
Una cosa que no me ha gustado de este autor es su sectarismo y su excesivo sesgo ideológico. Creo que un escritor debe mostrarse algo más comedido y neutro, por mucho que todos tengamos una ideología detrás.
Según tengo entendido, su nueva novela, la ganadora del Nadal, se publicará enseguida, lo que me hace sospechar que quizás el premio estaba acordado de antemano, ya que una novela premiada necesita luego una tiempo de correcciones y refinados para llegar a las librerías. Sospecho que esta novela ya estaba refinada por la propia editorial antes de dársele el premio.
Y no termina ahí la cosa. Se acaba de fallar el premio Alfaguara (27 de enero de 2026), siendo premiado el escritor mexicano, David Toscana, al cual felicito. No le conozco, por lo que no tengo ninguna duda de su talento. Lo que sí me hace sospechar es que precisamente sus últimas 5 novelas han sido publicadas por la editorial Alfaguara, ¿casualidad o causalidad? Yo no creo en las casualidades, creo en el teorema de "causa-efecto", lo que yo llamo, Causalidad.
En definitiva, estas cosas me hacen perder la fe en los premios literarios. No obstante, como soy tozudo, creo que participaré en el premio Ateneo de Sevilla con alguna de mis dos últimas novelas. Ya veremos.