Puntos principales de una novela histórica
Aunque solo soy un escritor que pretende abrirse camino en el proceloso mundo de la literatura, quiero dejaros mis reflexiones sobre los puntos principales que debe tener una novela para tener alguna posibilidad de éxito:
LA PORTADA:
Es la cara del libro, lo primero que nos encontramos cuando la tomamos en nuestras manos. La portada debe ser atractiva, reveladora y profesional. Hay muchos estilos diferentes, y ninguno es mejor que otro en principio. Cada tipo de novela debe tener un estilo de portada diferente. Las novelas históricas deben inclinarse por portadas épicas, que reflejen el acontecimiento principal que late tras la obra.
EL TÍTULO Y EL SUBTÍTULO:
Si la portada es la cara del libro, el título es su voz. El título debe transmitir fuerza, debe enganchar con solo leerlo. Este título principal puede ser evocador, más que explicativo, siempre y cuando tengamos un subtítulo que revele al futuro lector el propósito de la novela. En el caso de mi primera novela: 7 días de septiembre, el título no explica de qué va la obra, pero es una frase evocadora, (son los 7 primeros días de septiembre de 1937, cuando se produce el desenlace de la batalla de Belchite). Para solucionar esta falta de información, puse un subtítulo más explicativo: Huida del cerco infernal de Belchite, que sí centra al lector en los acontecimientos que narra la novela.
Muchas novelas no tienen subtítulo, pero creo que eso solo pueden hacerlo grandes escritores conocidos, cuyos lectores no van a leer sus obras por el valor intrínseco de cada una, sino por tener la garantía de un escritor consagrado.
EL COMIENZO:
Comenzar enganchado al lector es la única opción para los escritores no reconocidos. Los primeros párragos, incluso la primera frase, debe agarrar la atención del lector para no soltarla. Es como la primero impresión que nos produce el conocer a alguien cuando escuchamos su primera frase. Si ese comienzo es torpe, denso o manido, estamos perdidos. Por supuestos, jamás debemos empezar con la consabida frase: "Era una noche oscura y tenebrosa" o "El silencio de la noche se vio rasgado por un grito profundo".
Es buena idea comenzar con una acción, como una huida, una pelea, un momento de pura tensión. También podemos empezar con un sentimiento del personaje principal que nos deje intrigados en saber el porqué de su desasosiego.
EL FINAL:
Si fundamental es el comienzo de la novela, el final es la guinda, el sabor de boca con el que el lector va a recordar nuestra obra, cuando tenga otra entre sus manos. El final de la novela es el postre de una opípara comida, y no puede quedar por debajo de esta. Si algo me resaltan mis lectores en mi primera novela es el final tan redondo que he conseguido. Cerrar el círculo es una forma de terminar en todo lo alto.
Siempre recordaré la novela de Stephen King, It, una novela que me encantó, pero cuyo final es un desastre puro, que me dejó con un malísimo sabor de boca y con una pregunta rondando mi cabeza: ¿por qué he perdido tantas horas leyendo una novela que termina sin sentido alguno? No debemos nunca tener prisa por terminar nuestra obra. El final debe ser meditado a conciencia, porque es lo último y lo más duradero que el lector recordará de nuestra obra.
LOS PERSONAJES:
Deben ser de carne y hueso, no de cartón piedra. Deben evolucionar, pero deben hacerlo de forma orgánica, sin cambios bruscos que no tengan una explicación clara que los propicie. La mayoría de las novelas mediocres adolecen de personajes planos, arquetípicos, que no evolucionan con los acontecimientos que viven. Un personaje debe tener unos objetivos en la novela, debe estar claro por qué lucha, que siente, a dónde quiere dirigir sus acciones. Por supuesto, no podemos dar un giro radical en su comportamiento que no esté justificado por algún hecho dramático que le haya ocurrido en la historia.
Los personajes no deben ser totalmente buenos o totalmente malos, sino que sus imperfecciones aportan complejidad a la historia. Ninguna persona es perfecta, por lo tanto, ningún personaje debe ser perfecto. El héroe debe tener sus debilidades y sus contradicciones, al igual que el villano debe tener alguna virtud, aunque esta sea muy tenue. Esos detalles engrandecen a los personajes y los hacen más reales y creíbles.
LA HISTORIA NARRADA:
Como el plato principal de la novela, la trama debe tener profundidad, ser coherente, atractiva, ágil y enganchadora. Si queremos contar una historia, debemos hacerlo de forma que el lector no se aburra por su excesiva extensión o por leer páginas y páginas sin acontecimientos que le hagan no perder el interés por la novela. He dejado muchas novelas de autores consagrados y reconocidos a medias por ser demasiado farragosas, embarulladas o planas. Leer cien páginas sin que pase nada no lo soporta nada más que algún que otro lector masoquista.
Otro consejo es la agilidad a la hora de contar. Las descripciones largas y barrocas no aportan nada más que cansancio para el lector. En la novela histórica hay que explicar el contexto donde se desarrollan los acontecimientos, pero debe hacerse de forma tenue, como los brochazos del fondo de una gran cuadro al óleo. Este contexto histórico no puede comerse ni tapar la trama principal de la historia.
Siempre he dicho que una novela de más de 400 páginas debe contar una historia muy buena para ser leíble. No digamos ya con más de 600. Una novela no debe ser como el trabajo de bachillerato, donde metíamos páginas de paja para que el profesor nos valorara mejor y nos diera una buena nota. Cada capítulo debe ser necesario. Si podemos quitar un capítulo sin que la historia pierda sentido, entonces es que sobraba.
Seguro que hay muchos más puntos que consideráis importantes. Ya sabéis que podéis hacérmelos saber mandándome un mail. Estaré encantado de comentarlo con vosotros.